martes, 29 de junio de 2010

DESPLAZAR A UNIFORMADOS SIN CAUSAS, SIMIENTES DEL FRACASO

Por andres Penachino

No renuevan en la Provincia la emergencia de la Policía El Ejecutivo resolvió no pedir la prórroga de la medida, que permite desplazar a los uniformados sin causa


Después de seis años de prórrogas consecutivas, este año no será renovada la ley que declara a la Policía de la Provincia en estado de emergencia, y que permite a las autoridades del ministerio de Seguridad y de la fuerza colocar en disponibilidad y aún relevar a los uniformados sin causa cierta.La norma en cuestión tiene, desde su creación en el 2004, un año de vigencia, lo que ha motivado que las sucesivas gestiones al frente de Seguridad pidieran cada año la renovación de las disposiciones establecidas en la misma.


Y en ese marco, la ley vencerá el 19 de julio. Pero esta vez el Poder Ejecutivo no reclamará a la Legislatura la prórroga de la medida.



Toda actividad de realización permanente, como es el brindar seguridad, en un momento se vuelve rutinaria, ya sea por la repetición de procedimientos basados en reglamentos y normas que no han sido actualizadas, por falta de iniciativa de los ejecutores o de sus superiores directos y, en muchos casos, también debido a la falta de elementos modernos por escaso presupuesto.

Ello sin descartar que, en ciertas circunstancias, existen ordenes o directivas emanadas de los niveles superiores de la fuerzas o de niveles políticos que impiden la concreción efectiva de medidas eficientes, como lo fue la movilidad permanente, hasta hoy vigente en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que permitía desplazar a los uniformados sin causa .

Si las modificaciones a las trabas que hoy posee la policía no son ejecutadas con la premura necesaria, y el pesado aparato burocrático estatal no arbitra los medios para adoptar resoluciones que, en contenido y tiempo de aplicación sean apropiadas, se seguirá produciendo un desgaste, sobre todo moral en las fuerza, al no poseer la organización y la legislación que le permita actuar en forma idónea, sin mencionar los elemento que hoy son imprescindibles para su accionar, y, como consecuencia de ello, será imposible elevar el espíritu de cuerpo, menos su reputación ante la comunidad que es la que sufre directamente el accionar delictivo.

En esto se incluye a quien tiene el poder, pero también a la oposición….

En síntesis, para enfrentar el delito actual, se debe constituir una organización diferente, con objetivos y métodos de acción redefinidos de acuerdo con las exigencias del momento.

Si por el contrario, los responsables piensan que solo se debe hacer lo que han hecho siempre, la gestión policial seguirá ejecutando una seguridad a medias que llevará consigo las “simientes del fracaso”.

Andres Penachino

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