miércoles, 21 de octubre de 2009

De los delitos y sus causas....

El incremento de la inseguridad o, cuanto menos, la sensación de que asistimos a un aumento del delito o de su gravedad, ha planteado la discusión sobre los orígenes y las formas más adecuadas para enfrentar el fenómeno.

El primer requisito, en este sentido, es contar con mediciones fidedignas del nivel de delincuencia, de las características sociales de los delincuentes y de los métodos que utilizan. La segunda es elaborar con un buen diagnóstico cuáles son las causas del delito, un tema complejo que es necesario abordar con amplitud y evitando reduccionismos intencionados.

Una de las causas sobre las que existe un amplio acuerdo es el aumento de la marginalidad social, debida, en buena medida, a la falta de trabajo o a su precariedad. El empobrecimiento y la pérdida de expectativas de progreso contribuyen a la disolución del cuerpo de valores que forman el tejido social.

A esto se suman cuestiones de orden institucional, como el deterioro de la educación y la capacidad de la escuela para interesar y encauzar las energías de los jóvenes. También son relevantes el mal desempeño y hasta las conductas delictivas de algunos policías y el desmejorado funcionamiento del sistema judicial, que pone en duda la efectividad y ecuanimidad de la Justicia.

El déficit real y el deterioro de la imagen de instituciones representativas de la autoridad, la ley y el orden influyen en la pérdida de valores sociales, la inclinación al delito o el sentimiento de impunidad de muchas personas. Existe también la opinión de que la violencia transmitida por el cine y la televisión induce al delito.

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